Fenómenos atmosféricos acentúan los contrastes entre la Vieja y la Nueva Barquita

Las pocas personas que aún quedan en la Vieja Barquita esperan ser llevadas a “la Nueva”

2SANTO DOMINGO. Ante la inclusión del Gran Santo Domingo entre las zonas bajo alerta por posibles inundaciones repentinas como efectos asociados al huracán Matthew, Diario Libre visitó el lugar donde el río Ozama anegaba a cientos de viviendas y obligaba a desplazar a cientos de personas cada vez que llovía, así como el complejo que compone la Nueva Barquita, para contrastar ambos ambientes…

En la Vieja Barquita el panorama es desolador para las pocas familias que aún residen a la orilla del que consideran su enemigo silente y que, dicen, les quita el sueño cada vez que se enteran de que hay pronósticos de cualquier fenómeno meteorológico que pueda amenazar con lluvias la capital del país.

En el entorno, que hasta el pasado mes de julio presentaba una inmensa barriada llena de casuchas, en su mayoría construidas de zinc y madera, donde residían cientos de familias en estado de total hacinamiento, de las cuales se proyectó trasladar a la Nueva Barquita a unas 1,400, hoy se observa una extensión de terreno que en algunas partes parece nunca haber sido habitada.

En el lugar, ignorantes del peligro que corren, los niños juegan entre la maleza, la basura y los escombros de las viviendas de los que hasta hace poco fueron sus vecinos y previo a ser trasladados a un espacio donde, a diferencia de ellos, tienen garantizados sus servicios básicos y están lejos de donde puedan ser afectados por inundaciones.

Mientras, los adultos lamentan vivir sin agua potable ni energía eléctrica, sumado a que no tienen dónde comprar sus alimentos y medicinas porque todos los comercios fueron reubicados en la Nueva Barquita.

Ambiente en “la Nueva”

En tanto, en la Nueva Barquita, el diseño arquitectónico que se divisa desde las cercanías de la entrada da la impresión de acoger una zona residencial de clase alta por la distribución de los edificios que integran el conjunto, las buenas condiciones de sus vías de acceso, la existencia de áreas verdes, parques, canchas para la práctica de diferentes deportes, así como vigilancia policial e instalaciones educativas, y de diferentes servicios. Son solo algunas de las comodidades que han recibido sus residentes.

Pese a todos los avances mencionados, quienes pasaron de una vivienda en la orilla del río Ozama a la Nueva Barquita manifiestan el miedo que sentían de morir ahogados en una crecida de ese afluente y a perder sus pocos ajuares o enfermarse por las aguas que tras una inundación duraba semanas estancadas entre sus casas y patios.

En la Nueva Barquita ha sido instalada una gran cantidad de negocios, como colmados y salones de belleza, que operaban en la Vieja Barquita y que, de acuerdo a sus propietarios, aún se mantienen “’flojos” porque la mudanza ha significado un nuevo comienzo, pero dicen confiar en que con el paso del tiempo el nivel de ventas retome su ritmo normal.

Ante la pregunta de ¿cómo ha cambiado la convivencia en relación a la que tenían con sus vecinos antes de ser trasladados? coinciden en decir que han sido instruidos en relación a cómo tratarse entre sí y cuidar el entorno, lo que les ha facilitado su adaptación al lugar y a las nuevas reglas para mantener relaciones colectivas armoniosas.

Agradecen reubicación

Varios residentes en la Nueva Barquita agradecieron a las autoridades haber sido tomados en cuenta para ocupar sus nuevas viviendas, las cuales dicen son más dignas, acogedoras y seguras para sus familias.

En Vieja Barquita piden traslado

Los residentes que permanecen en la Vieja Barquita pidieron al presidente de la República, Danilo Medina, ser incluidos en la entrega de los apartamentos que aún restan por entregar en las nuevas instalaciones que alojan a los otrora residentes en la ribera oriental del Ozama. Alegan que viven en condiciones infrahumanas y no tienen dónde ubicarse.

Reforestación

En los lugares donde estaban edificadas parte de las viviendas que componían la Vieja Barquita, voluntarios de diferentes fundaciones reforestan el área con la siembra de árboles de distintas especies para ayudar a que se preserve el ecosistema.

de distintas especies para ayudar a que se preserve el ecosistema.

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